Cómo tratar las “patas de gallo”

Con la edad se producen cambios en la piel periocular que condicionan la aparición de arrugas perioculares. Éstas, comúnmente llamadas “patas de gallo“, son las arrugas horizontales que aparecen en los laterales de los ojos. Estas arrugas suelen ser las primeras en aparecer sobre la piel.

Las arrugas perioculares aparecen como consecuencia del movimiento de los músculos de esta zona anatómica. La exposición a la radiación ultravioleta, el hábito tabáquico y el índice de masa corporal influyen en su aparición sobre el rostro.

Existen diversas maneras de mejorar el aspecto de la piel periocular. Es fundamental elegir la técnica más adecuada en función de las necesidades y expectativas de cada paciente. Existen diversos tipos de tratamientos de las arrugas perioculares: tratamientos tópicos con cremas, peelings químicos, toxina botulínica y ácido hialurónico, entre otros.

Tratamientos para las patas de gallo

Los peelings químicos consisten en la aplicación de uno o más agentes exfoliativos (generalmente ácidos) sobre la piel para producir un daño controlado. Con ellos se consigue una mejoría del color y de la textura de la piel.

La toxina botulínica también se emplea para el tratamiento de las arrugas perioculares. Es uno de los procedimientos más comunes en medicina estética. Los mejores resultados del tratamiento con toxina se ven cuando se trata el tercio superior de la cara (frente, glabela y arrugas periorbitarias).

El ácido hialurónico también se emplea para el tratamiento de este tipo de arrugas. Se trata de un material de relleno que se inyecta directamente en las arrugas. Es una técnica bien tolerada, que puede realizarse bajo anestesia tópica con crema  y permite retomar las actividades diarias inmediatamente después.

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